La bursitis ocurre cuando las pequeñas bolsas llenas de líquido (bursas) que amortiguan las articulaciones y reducen la fricción entre huesos, músculos y tendones se inflaman, con mayor frecuencia en el hombro, la cadera, el codo o la rodilla. Los puntos gatillo, en cambio, son nudos tensos e irritables dentro de un músculo que pueden causar dolor localizado y, a veces, irradiar dolor a otras zonas del cuerpo.
La bursitis suele causar sensibilidad e hinchazón justo sobre la articulación afectada, junto con dolor que empeora con el movimiento o la presión, por ejemplo al acostarse por la noche sobre la cadera o el hombro afectado. Los puntos gatillo suelen sentirse como un nudo persistente o una banda tensa en el músculo, sensible al tacto, que al presionarse puede reproducir dolor en otra zona.
El tratamiento de la bursitis con frecuencia incluye una inyección dirigida a la bursa que combina un medicamento antiinflamatorio con un anestésico local para reducir la hinchazón y el dolor en el origen. Los puntos gatillo se tratan con inyecciones en el punto gatillo, que relajan la banda muscular tensa e interrumpen el ciclo del dolor. Ambos enfoques suelen combinarse con modificación de actividades o terapia física para abordar la causa mecánica subyacente y reducir la probabilidad de recurrencia.
Como la bursitis y los puntos gatillo pueden parecerse a otras condiciones como la tendinitis o la artritis articular, un examen preciso es el primer paso. Nuestro equipo identificará exactamente qué estructura está involucrada antes de recomendar una inyección o un plan de tratamiento más amplio.