La artritis y el dolor articular en general pueden afectar las rodillas, las caderas, los hombros y las manos, limitando poco a poco la movilidad y dificultando actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o estirar los brazos hacia arriba. La osteoartritis, la forma más común, se produce por el desgaste gradual del cartílago que amortigua la articulación, mientras que otras formas de artritis se originan en procesos inflamatorios o autoinmunes.
Los síntomas típicos incluyen rigidez articular que empeora por la mañana o después de períodos de reposo, hinchazón alrededor de la articulación afectada, una sensación de roce o traba al moverse, y dolor que empeora gradualmente al cargar peso. Los síntomas suelen desarrollarse lentamente durante meses o años en lugar de aparecer de repente.
El tratamiento en nuestra práctica se adapta a la articulación afectada y al grado de degeneración. Las opciones incluyen inyecciones de corticosteroides o de viscosuplementación directamente en la articulación para reducir la inflamación y mejorar la lubricación, e inyecciones articulares diagnósticas para confirmar qué estructura genera el dolor cuando hay más de un área involucrada. Para pacientes con artritis extensa o en varias articulaciones, coordinamos un plan de manejo más amplio que puede incluir terapia física, modificación de actividades y manejo de medicamentos junto con el tratamiento intervencionista.
La artritis es una condición crónica, y el objetivo de la atención no es una solución única, sino un plan continuo que lo mantenga en movimiento y reduzca los brotes con el tiempo. Revisaremos juntos sus imágenes y los hallazgos del examen para que entienda exactamente qué ocurre en la articulación antes de decidir los siguientes pasos.